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En los Headquarters de Google

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De mi estancia en Silicon Valley, en la primavera del 2016, tengo muchos recuerdos. Hoy me centraré en algunos.

En primer lugar, tengo que comentar que fui yo sola y que mi principal objetivo era estar cerca de personas que habían conseguido materializar ideas en empresas de forma exitosa. Allí me pareció que había muchas. No me equivoqué. Aparte de practicar inglés y mejorar ostensiblemente mi comprensión auditiva en ese idioma, aprendí que consiguen los objetivos con mucho trabajo. Es un tópico que también allí era verdad.

En segundo lugar, me encontré con una cultura de “no vagancia”, “hacer trabajar al cerebro” que me chocó con lo que aquí he visto. Un detalle: con 30 y pico grados y un sol de justicia pasé por una piscina (la única que vi en mi estancia) y sólo había una madre con dos niños. A 600 metros había una biblioteca hasta los topes con gente de todas las edades. En la explanada de fuera las sombras estaban aprovechadas por grupos de jóvenes con portátiles discutiendo sobre la mejor manera de abordar un proyecto/ trabajo en grupo/ problema. Dentro estaba llena de gente leyendo y estudiando. Dentro y fuera había padres y abuelos con niños a los que les llevaban la merienda, así que iban a pasar allí toda la tarde. Eran las 16:00/16:30 y junio. Todo el mundo estaba muy concentrado y entretenido. Cuando me senté a hacer unos ejercicios de inglés me sentí arropada y animada a entregarme a la tarea.

En tercer lugar, me di cuenta de que absorbían todo el conocimiento que les llegaba de fuera con avidez y cualquier idea suponía para su creador subir un nivel. A mí me preguntaban continuamente sobre España, Europa, mis gustos musicales, mis preferencias estéticas y mis opiniones.

Visité Apple, Google, Standfor, San Francisco, Yosemite y Carmel-by-The-Sea. Me sorprendió que gente de Asia nunca hubiera oído hablar de Beethoven o Mozart. Constaté que, con tanta gente de todo el mundo, uno puede encontrar su hueco y rodearse de personas afines muy pronto.

Se puede estar de acuerdo o no con su manera de vivir y de pensar y mis percepciones e interacciones dependieron de mi forma de ser y de comportarme, pero es innegable que siempre se puede aprender algo constructivo de aquellos que logran parte o todo de lo que a nosotros nos gustaría conseguir.

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